Qué suelo elegir y por qué
La elección no es de gusto solamente: cada material se comporta de una manera distinta ante la humedad, y en Asturias eso pesa.
Tarima de madera natural. Roble, nogal o fresno con capa noble de 3 a 4 mm, que permite acuchillar y barnizar varias veces a lo largo de su vida. Es el suelo más cálido y el que mejor envejece. Le afecta la humedad ambiental, así que necesita una vivienda con ventilación normal. Colocada en espiga o en Versalles es la opción de gama alta.
Laminado AC4-AC5. La relación calidad-precio más razonable para dormitorios y salones. Los acabados actuales, con relieve sincronizado y bisel, engañan a cualquiera. Su límite es el agua: un charco prolongado hincha el tablero y no tiene arreglo. Nunca lo pondremos en un baño.
Vinílico SPC o LVT. Es el que más ha crecido y el que más recomendamos en la costa asturiana. Es 100 % impermeable, cálido al pisar, muy silencioso y admite baños, cocinas y bajos con humedad ambiental alta. Además su poco espesor permite colocarlo sin recrecidos.
Porcelánico. Indestructible, ideal para cocinas, baños, terrazas cubiertas y garajes, y obligatorio si hay suelo radiante que se quiera aprovechar bien. Se puede colocar sobre el gres antiguo con adhesivo específico. Su contra es que es frío y duro.
En bajos y casas de aldea con humedad de capilaridad hay que resolver primero la barrera contra el terreno. Poner un suelo bonito sobre una solera que respira agua es garantizar un problema a dos años vista, y en la visita se lo diremos.
La nivelación: lo que decide si el suelo cruje
Casi todas las quejas sobre suelos flotantes —que suena a hueco, que cruje al pisar, que se han abierto las juntas— tienen el mismo origen y no es el material: es la base. La normativa de los fabricantes admite desviaciones de apenas 2-3 mm medidos con regla de 2 metros, y las soleras de los pisos asturianos de los sesenta y setenta rara vez cumplen eso.
Por eso nuestro protocolo incluye siempre:
- Comprobación de planeidad con regla y nivel láser en toda la superficie.
- Mortero autonivelante donde haga falta, o lijado de las crestas de gres antiguo.
- Medición de humedad de la solera antes de instalar.
- Lámina de polietileno como barrera de vapor y base aislante acústica.
- Junta de dilatación perimetral respetada, entre 8 y 10 mm, oculta bajo el rodapié.
- Juntas de dilatación intermedias en superficies largas y en los pasos de puerta.
Ese último punto es el que más se salta la gente que instala rápido: un suelo flotante corrido de extremo a extremo de un pasillo sin junta acaba abombando. Se ve mucho.
Instalar sin levantar el suelo antiguo
Si el pavimento existente es gres, terrazo o mármol y está firme, no hace falta picarlo. Se limpia, se nivelan las irregularidades y se instala encima. Las ventajas son considerables: no hay escombro que bajar ni contenedor que pagar, no hay ruido de martillo, la obra es mucho más corta y el conjunto sale bastante mejor.
Lo único que hay que vigilar es la altura: se ganan entre 8 y 15 mm, así que comprobamos que las puertas siguen abriendo —y si no, las rebajamos— y resolvemos el encuentro con la entrada de la vivienda y con el hueco del ascensor.
Sí conviene levantar el suelo antiguo cuando está hueco o suena a bombeado, cuando hay humedad ascendente, cuando la altura libre ya es escasa o cuando se está haciendo una reforma integral y hay que mover desagües por debajo de todos modos.
Acuchillado, rodapiés y remates
Si su vivienda tiene parquet de madera maciza original —muy frecuente en el Oviedo y el Gijón de los años cincuenta y sesenta— antes de tirarlo merece la pena que lo veamos. Acuchillar, masillar y barnizar o aceitar un parquet en buen estado sale bastante mejor que un suelo nuevo, y el resultado suele ser superior a cualquier imitación. Trabajamos con máquinas de aspiración, así que el polvo es una fracción del que la gente recuerda.
En cuanto a remates, el rodapié define el resultado tanto como el suelo: lacado en blanco de 7 a 10 cm para un aire actual, a juego con el suelo para un ambiente más cálido, o de aluminio a ras en proyectos de gama alta. Rematamos los pasos de puerta con perfil o con corte a inglete, y en el encuentro con la cocina resolvemos la transición para que el suelo se lea continuo entre salón y cocina, que es lo que hace que una apertura de tabique parezca de obra nueva.