Tomas de agua, desagües y electricidad
Es la parte que decide si una cocina funciona o da problemas, y la que queda escondida detrás del revestimiento. Antes de cerrar nada llevamos las instalaciones al punto exacto donde va a ir cada cosa, con las medidas comprobadas sobre la obra.
- Tomas de agua fría y caliente renovadas en tubería multicapa, con llave de corte propia para la cocina, de modo que una avería no obligue a cerrar el agua de toda la casa.
- Desagües nuevos con pendiente correcta y sifón registrable en fregadero y lavavajillas. Es lo que evita el atasco crónico y el olor que vuelve al cabo de un año.
- Circuitos eléctricos independientes para horno, placa y lavavajillas, con su protección en el cuadro conforme al REBT, en lugar de colgarlo todo del circuito general.
- Tomas de corriente a la altura de trabajo repartidas donde se usan de verdad, y no dos en la misma esquina.
- Salida de humos resuelta hasta el exterior o al conducto del edificio, con el diámetro que pide la campana.
Todo esto se prueba antes de alicatar: presión en el agua, estanqueidad en los desagües y continuidad en los circuitos. Si algo falla, se detecta con la pared abierta y no cuando ya está el revestimiento puesto.
Abrir la cocina al salón
Es la petición número uno en los pisos de Oviedo y Gijón construidos entre 1960 y 1985, donde la cocina se proyectó como un cuarto cerrado y estrecho con una galería al fondo. Hay dos formas de resolverlo:
- Apertura total. Se elimina el tabique completo y cocina y salón pasan a ser una sola pieza. Gana muchísima luz, sobre todo cuando la galería es la única fuente de sol de la casa. A cambio, los olores circulan: conviene una campana de extracción potente con salida al exterior.
- Apertura parcial con península. Se abre la mitad del tabique y se remata con una península o barra que hace de separación y de zona de desayuno. Es la solución que más recomendamos porque conserva algo de frontera sin cerrar la luz.
Antes de tirar nada comprobamos si el tabique es de carga. Cuando lo es —ocurre más de lo que la gente cree en edificios de muro portante— hay que colocar un perfil metálico apoyado sobre pilastras y aportar cálculo de técnico. Es perfectamente viable y lo hacemos con frecuencia, pero cambia el presupuesto, y por eso lo verificamos en la primera visita y no después.
El acabado: donde se nota quién ha hecho la obra
Dos cocinas con el mismo material puesto pueden parecer obras distintas, y la diferencia está siempre en los remates. Es la parte que no aparece en ningún presupuesto por partidas y la que usted va a mirar cada mañana.
- Alicatado a plomo y con junta constante, replanteado para que las piezas cortadas caigan en el lado menos visible y no justo enfrente de la puerta.
- Encuentros resueltos en esquinas, jambas y frentes: perfil, inglete o pieza especial, pero nunca un corte a la vista mal rematado.
- Solado continuo con el salón cuando se ha abierto el tabique, sin perfil de transición en medio. Es lo que hace que una apertura parezca de obra nueva y no un apaño.
- Silicona sanitaria trazada limpia en todos los encuentros con agua, con producto antimoho.
- Mecanismos y tapas alineados entre sí y con las juntas del revestimiento.
- Zócalo de aluminio en lugar de rodapié de melamina en viviendas con humedad ambiental alta, que en la costa de Gijón y Avilés es la norma.
Al terminar hacemos un repaso conjunto con usted, apuntamos lo que haya que retocar y no damos la obra por entregada hasta que esa lista está en cero.
Reformas de cocinas modernas en Gijón y Oviedo
La mayoría de las cocinas que reformamos en Gijón y Oviedo parten del mismo punto: un cuarto cerrado de los años setenta con galería al fondo. Y casi todas acaban en una cocina moderna que se parece poco a la original. Lo que más se pide hoy:
- Cocina abierta al salón con península o isla, que gana luz y se convierte en zona de estar y de desayuno.
- La galería integrada en la cocina, cerrada con carpintería eficiente, para ganar metros y despensa.
- Muebles sin tirador con perfil gola o uñero, en acabados mate, madera clara o verde y azul profundos.
- Encimeras de porcelánico o compacto, que aguantan calor, cortes y manchas, con fregadero bajo encimera.
- Columna de hornos a la altura de la vista y electrodomésticos integrados.
- Iluminación en capas: tira LED bajo los muebles altos para trabajar, focos empotrados y una lámpara colgante sobre la península.
- Revestimiento continuo entre encimera y muebles altos, en el mismo material que la encimera o en azulejo de formato alargado.
Trabajamos el diseño con usted antes de empezar: distribución sobre plano, propuesta de materiales y colores, y muestras reales en casa o en el almacén. Es la parte de interiorismo que hace que la reforma quede como la imaginaba. Y si la cocina está bien de distribución y solo quiere cambiar su aspecto, mire el lacado de muebles de cocina: renueva la estancia sin obra.
En plazos, una reforma de cocina completa lleva de dos a cuatro semanas, incluido el montaje de muebles, que se encarga con antelación para que llegue justo cuando la obra está lista.
Lo que incluye nuestra reforma de cocina
Trabajamos con un presupuesto por partidas donde usted ve cada capítulo por separado y puede subir o bajar de gama sin rehacer todo el documento. La obra incluye retirada de lo antiguo y contenedor, renovación completa de tomas de agua y desagües, circuitos eléctricos independientes según el REBT, alicatado o revestimiento continuo, solado y nivelación, silicona sanitaria y limpieza final.
Si además va a renovar el resto de la vivienda, mire la página de reformas integrales: agrupar los gremios en una sola obra sale bastante mejor que contratar la cocina por un lado y el baño por otro. También solemos combinarla con cambio de suelo continuo entre cocina y salón, y con la renovación de la instalación eléctrica y la fontanería de toda la casa mientras las paredes están abiertas.