Reformar en el anfiteatro: acceso, medianeras y escaleras
La villa de Cudillero está construida sobre una ladera muy cerrada, con las casas apoyadas unas en otras y unido todo por escaleras y callejas. Eso cambia por completo la forma de organizar una obra, y es lo primero que miramos en la visita.
Lo que condiciona de verdad el presupuesto aquí:
- Acceso de material. Cuando no llega el vehículo hasta el portal, el material sube a mano o con maquinillo. Es una partida real y la ponemos en el presupuesto desde el principio, no a mitad de obra.
- Retirada de escombro. El contenedor no siempre puede aparcarse en la puerta; a veces hay que sacar en sacos hasta el punto donde sí cabe. Por eso proponemos tanto suelo instalado sobre el existente y tabiquería de pladur: sin derribo no hay escombro.
- Vivienda estrecha y profunda, con medianeras a los dos lados y luz solo en las fachadas corta. La distribución casi siempre pide replanteo.
- Escaleras interiores empinadas que limitan lo que se puede subir de una pieza: bañeras, encimeras y muebles grandes hay que medirlos antes de encargarlos.
Nada de esto impide hacer una obra buena. Solo hay que contarlo antes, y es exactamente lo que hacemos en la visita.
Tejados y fachadas frente al Cantábrico
En Cudillero la cubierta y la fachada no son mantenimiento: son la primera línea. El viento del noroeste empuja la lluvia contra el paramento en horizontal, y el salitre se come cualquier metal que no esté preparado. Lo que nos encontramos una y otra vez:
- Teja desplazada o quebrada por las galernas, con el solape perdido y el agua entrando por el faldón norte.
- Canalones y bajantes de acero comidos por el salitre, que desbordan y devuelven el agua bajo el alero.
- Revestimientos de fachada fisurados por los que la lluvia batiente atraviesa el muro y sale en mancha dentro del salón.
- Carpintería de madera de galería reventada por sol y sal, que es el elemento que más define estas casas y el que peor envejece sin tratamiento.
Cuando renovamos una cubierta colocamos siempre impermeabilización bajo teja como segunda barrera y recuperamos la teja original cuando está sana, porque mantiene el carácter del conjunto. Lo que sí ponemos nuevo va con el mejor material: teja de primera, canalón de aluminio lacado o zinc y tornillería inoxidable. En fachada trabajamos con acabados transpirables e hidrófugos y tornillería inoxidable en todo lo expuesto, que es lo que aguanta aquí.
Humedad de mar: condensación, filtración y salitre
Las tres cosas se confunden constantemente y solo una se arregla pintando. En una casa de la villa lo habitual es tener las tres a la vez, cada una en un sitio distinto de la vivienda.
La condensación aparece en esquinas y detrás de armarios de la cara norte, y se resuelve con ventilación, aislamiento y pintura transpirable. La filtración entra por cubierta o fachada y no se arregla por dentro por mucho que se pinte: hay que ir al origen. El salitre no es humedad, es sal cristalizando en el paramento, y exige productos específicos y materiales de costa.
En la visita identificamos cuál tiene usted y se lo decimos aunque la respuesta sea que no hace falta la obra que venía a pedir. Es la conversación que más veces hemos tenido en el occidente y la que más clientes nos ha traído después.
El Pito, las parroquias y la casa de indianos
El Pito. Chalets, casonas de indianos y vivienda unifamiliar con parcela, a un paso de la villa pero con acceso cómodo. Aquí se puede trabajar con maquinaria y las obras son más convencionales: reforma integral, cubierta, aislamiento y carpintería exterior.
Soto de Luiña, Novellana, Oviñana, Ballota. Casa de piedra, hórreo y cuadra, muchas veces heredada y cerrada desde hace años, que pide una rehabilitación de casa de piedra completa. Rejuntado de mampostería con mortero de cal —nunca cemento portland, que sella el muro y empuja la humedad hacia dentro—, cubierta, instalaciones completas y aislamiento.
Casas de indianos. El occidente está lleno de ellas y piden un criterio distinto: conservar carpintería, galería, molduras y suelo original donde se pueda, y modernizar sin borrar lo que hace que la casa valga lo que vale. Se lo planteamos así en el presupuesto, con las dos opciones cuando hay dos maneras de resolverlo.
Si la casa lleva años cerrada, el orden que recomendamos siempre es el mismo: primero que no entre agua ni frío —cubierta, fachada y carpintería—, después instalación eléctrica y fontanería completas con sus boletines, y solo al final distribución y acabados. Hacerlo al revés es lo que arruina las reformas de casa antigua.