Cuándo hay que renovar la instalación entera
No siempre hace falta. Hay viviendas de los noventa donde la instalación aguanta perfectamente y basta con ampliar algún circuito. Pero hay señales que no admiten discusión, y cuando aparecen se lo decimos claro en la visita:
- No hay toma de tierra. Es lo más frecuente en vivienda anterior a 1973 y lo más grave: sin ella el diferencial no protege como debe.
- Cuadro de fusibles de porcelana o de plomo, o un cuadro moderno con un único diferencial para toda la casa.
- Cable de aluminio o con aislamiento de tela, que se cuartea y se desmenuza al moverlo.
- Salta la luz al juntar dos aparatos. No es que "haya poca potencia": es que todo cuelga del mismo circuito.
- Enchufes o interruptores que se calientan o que huelen a quemado. Eso se mira el mismo día.
- Empalmes sueltos por encima del falso techo o cables grapados por fuera del rodapié.
Una instalación nueva en un piso medio asturiano se resuelve en pocos días si se hace dentro de una reforma integral, porque las rozas quedan tapadas por el propio alicatado y la pintura. Hacerla después, con la casa terminada, cuesta bastante más y obliga a repasar paredes.
Qué lleva una instalación conforme al REBT
El Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión marca un mínimo para vivienda, y ese mínimo es el que montamos siempre, aunque el presupuesto de al lado no lo incluya:
- Cuadro general con ICP, interruptor general y diferenciales, más un magnetotérmico por circuito.
- Circuitos independientes para alumbrado, tomas generales, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, y aire acondicionado o calefacción eléctrica si la hay.
- Toma de tierra con su pica o su conexión a la puesta a tierra del edificio, y su medición de resistencia.
- Sección de cable correcta por circuito, no la que sobró del anterior.
- Mecanismos de marca con embellecedor a juego en toda la vivienda.
- Boletín eléctrico (certificado de instalación) sellado y registrado en el Principado, que es lo que le pedirá la compañía para dar de alta o ampliar potencia.
Ese boletín no es papeleo: sin él no se cambia el titular del suministro ni se sube la potencia contratada, y es el documento que acredita que la vivienda cumple. Lo tramitamos nosotros y se lo entregamos con la obra.
Iluminación: decidirlo antes de cerrar el techo
La parte de la electricidad que más se disfruta es la que se decide antes de tapar nada. Cuando montamos un falso techo preguntamos siempre dónde va el sofá, dónde la mesa y por qué lado se entra a cada estancia, porque de eso depende dónde caen los puntos de luz y los conmutados.
Lo que más nos piden y mejor resultado da en vivienda asturiana:
- Focos empotrados en LED con temperatura cálida en salón y dormitorios, y neutra en cocina y baño.
- Luz indirecta perimetral en el plenum del falso techo, que suaviza mucho las estancias de techo bajo.
- Conmutadas en pasillos y dormitorios, para no cruzar la casa a oscuras.
- Tomas donde de verdad hacen falta: a los dos lados de la cama, en la encimera, detrás del televisor y en la terraza o galería.
- Regulación por zonas en salón y cocina abierta, que es lo que permite usar la misma estancia para trabajar y para cenar.
Todo esto cuesta prácticamente lo mismo si se decide antes de pasar los tubos, y bastante más si se decide después. Por eso lo hablamos en la visita y no cuando llega el electricista.
Averías, ampliaciones de potencia y trabajos sueltos
No todo es obra grande. Buena parte de lo que hacemos son trabajos concretos: localizar por qué salta el diferencial, sustituir un cuadro antiguo sin tocar el resto de la instalación, añadir circuitos para una cocina nueva, dejar preparada la toma de un coche eléctrico en el garaje o pasar la instalación de una galería que se ha cerrado.
En viviendas de la costa —Gijón, Avilés, Cudillero— hay un problema añadido: el salitre entra por las cajas de registro de fachadas y galerías y oxida los contactos. Ahí montamos material estanco y cajas con grado de protección adecuado, que cuesta algo más y dura el triple.
Si la instalación va dentro de una obra mayor, se coordina con el resto: la electricidad entra después del derribo y de la fontanería, y siempre antes del alicatado y de la pintura. Ese orden es el que evita picar una pared recién terminada.