Falsos techos: para qué sirven de verdad
Es el trabajo de pladur que más hacemos, y casi nunca por motivos decorativos. Los usos reales:
- Tapar instalaciones. Conductos de aire, tuberías de calefacción, cableado o una bajante que cruza el pasillo. Se resuelve con un descuelgue localizado en lugar de bajar todo el techo.
- Corregir techos irregulares. En viviendas antiguas el forjado suele estar lejos de plano, y un falso techo lo iguala mejor y más barato que un enlucido.
- Iluminación empotrada. Focos, tiras de LED y luz indirecta perimetral necesitan un plenum donde alojarse.
- Aislamiento acústico entre plantas, que en los pisos de forjado ligero se agradece más de lo que la gente imagina.
- Aislamiento térmico bajo cubierta o sobre garajes y portales.
Un detalle importante en Asturias: en baños, cocinas y lavaderos usamos siempre placa hidrófuga, la verde. Es un sobrecoste mínimo y la diferencia entre un techo que aguanta veinte años y uno que se reblandece con el vapor. En techos de garaje o zonas con riesgo de fuego montamos placa cortafuego.
Tabiques y redistribución
Un tabique de pladur bien montado —doble placa por cara, lana mineral en el interior y perfilería de 46 o 70 mm— aísla acústicamente mejor que un tabique de ladrillo hueco sencillo, pesa una fracción y se levanta en un día. Por eso es la solución estándar cuando hay que dividir una habitación grande en dos, cerrar un despacho o crear un vestidor.
Lo que sí exige es montarlo bien, y aquí está la diferencia entre un buen instalador y uno malo:
- Banda acústica bajo canales y montantes en contacto con suelo, techo y paredes. Sin ella, el tabique transmite el ruido por estructura y el aislamiento se pierde.
- Doble placa a juntas alternadas, nunca coincidentes.
- Lana mineral rellenando toda la cavidad, no un trozo.
- Refuerzos de madera o chapa en los puntos donde vaya a colgarse una televisión, un mueble alto o unas barras de baño. Esto hay que decidirlo antes de cerrar el tabique.
- Sellado perimetral con masilla acústica en los encuentros.
Preguntamos siempre qué se va a colgar y dónde antes de cerrar. Es la queja más frecuente que oímos sobre trabajos de otros: "no puedo colgar nada".
Trasdosados para frío y humedad
El trasdosado es una segunda piel de pladur por el interior de la fachada, con aislamiento en la cámara. En Asturias tiene un uso muy concreto: viviendas donde la cara norte está siempre fría y aparece moho en las esquinas, y donde no es posible actuar por fuera porque la comunidad no aprueba un SATE o el edificio está protegido.
Bien ejecutado resuelve el problema. Mal ejecutado lo empeora, porque si se atrapa humedad entre el muro y la placa el moho se traslada al interior de la cámara, donde no se ve hasta que huele. Por eso trabajamos con barrera de vapor por el lado caliente, dejamos cámara ventilada cuando el muro presenta humedad de filtración y nunca trasdosamos un muro que tiene una entrada de agua sin resolver antes el origen.
Roba unos 7 cm de habitación. A cambio, la pared deja de estar fría al tacto y desaparecen las condensaciones. Es una intervención muy habitual dentro de una reforma integral, cuando ya está todo abierto.
Acabados, armarios y detalles a medida
Entregamos el pladur con acabado nivel Q3 —masillado de juntas, tornillos y esquinas, lijado y listo para pintar— o Q4, con un masillado general adicional para paredes que van a recibir luz rasante o pintura satinada, donde cualquier defecto se ve. Coordinamos con el pintor para que la imprimación se aplique sobre placa limpia, que es lo que evita que las juntas se marquen con el tiempo.
Además de tabiques y techos hacemos armarios empotrados con puerta corredera o abatible, hornacinas y estanterías de obra, bancadas para televisión, cabeceros integrados, cajeados de bajantes y columnas, y cortineros ocultos. Son trabajos que, hechos en pladur, cuestan mucho menos que en carpintería y quedan integrados en la pared como si siempre hubieran estado ahí.